Naves de distribución farmacéutica climatizadas y edificio representativo, e implantaciones industriales con estanterías estáticas y dinámicas, dispensadores automatizados, camino de rodillos y cintas transportadoras. Estas obras, junto con las implantaciones industriales realizadas en Arrigorriaga (Bilbao) y Salamanca, se realizaron entre los años 1999-2000, correspondiendo con un momento de expansión de la distribuidora de medicamentos líder en el mercado español, Safa Galénica, actualmente perteneciente al grupo multinacional Alliance Unichen. Las distintas plantas de nueva construcción tenían una superficie en planta de 10.000 m2, donde se instalaron los sistemas automatizados de preparación de pedidos más modernos de aquellas fechas, de la empresa austriaca Pen.
Los almacenes tienen una altura libre de 10 metros y se construyeron con el sistema estructural “Ondal” de la empresa Prainsa y con cerramientos prefabricados de hormigón, con aislamiento interior de polietileno expandido, consiguiendo de este modo un elevado aislamiento en cerramientos y cubierta, necesario para almacenar los medicamentos a temperatura controlada todo el año. Todos los almacenes cuentan con distintas estancias en el interior para despachos y oficinas, así como edificios representativos.
El almacén de Zaragoza, sede central, además de albergar el departamento informático del grupo, cuenta con el “Cilindro de dirección”, donde se encuentran los despachos de presidencia y directores generales del grupo. Este último almacén se ubica en una parcela de aproximadamente 100.000 m2, lindando con los talleres de impresión del Heraldo de Aragón.
Los pedidos enviados cada día por las farmacias al cierre de éstas, se recogían en el servidor central vía modem. A cada pedido se le asignaba un número mediante un código de barras, que se adhería a las distintas cubetas contenedoras de los medicamentos y específicos farmacéuticos. A continuación el sistema conducía las cubetas, mediante lectores de infrarrojos instalados en el camino, por diferentes lugares del almacén y así recoger los componentes del pedido de los diferentes dispensadores, tanto manuales como automáticos. Una vez completado el pedido la cubeta llegaba a la nave de expediciones lista para ser cargada en las furgonetas de reparto. El almacén de Valencia, proyectado por Juan Carlos Lorente, tiene un cerramiento singular de forma elíptica.